Consulta de Psicología Carmen Lidia García Huerta

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Fobias

Fobias

En la fobia, un objeto, un animal o una situación se convierten en el foco de un miedo intenso que puede acabar provocando una alteración importante en la vida diaria de una persona.
Al igual que otros problemas relacionados con una ansiedad elevada, es importante conocer por qué sucede para poder poner en marcha estrategias de afrontamiento adecuadas que permitan superar el miedo y recuperar nuestra actividad habitual.

Nota: Aunque el presente artículo se refiere principalmente al trastorno de Fobia Específica, muchos de sus comentarios pueden aplicarse en un sentido abierto al trastorno de Agorafobia o al de Fobia Social.

 

“Es que no puedo, aunque los lleven sujetos por la correa me tengo que cambiar de acera porque no puedo pasar a su lado... y ahora mi hijo se compra un perro”

“Empecé por sentirme agobiada en los centros comerciales cuando había mucha gente, pero ahora tengo que salir acompañada a cualquier parte”

“Por mi trabajo tengo que estar moviéndome continuamente por el territorio nacional, y si pudiera viajar en avión me ahorraría mucho tiempo y esfuerzo”

“Quiero quedarme embarazada pero al mismo tiempo me da miedo porque me desmayo con los análisis de sangre... en general los médicos y los hospitales me revuelven el cuerpo”

“Lo paso fatal cada vez que tengo que hablar en público, pero en mi carrera nos piden muchas presentaciones y ya no sé qué hacer”

“Mucha gente no lo entiende y se ríe de mí, pero sólo de pensar en encontrarme una cucaracha en mi casa me entran sudores fríos y me pongo tensa... no puedo seguir así”

 

Qué caracteriza una fobia*

- Una fobia supone un miedo o ansiedad intensa por un objeto o situación específica (p. ej., volar, alturas, animales, administración de una inyección, ver sangre).

- El miedo o la ansiedad se produce de manera inmediata e intensa en cuanto aparece el estímulo que la provoca.

- El miedo o la ansiedad es desproporcionado al peligro real que plantea el objeto o situación específica y al contexto sociocultural.

- El miedo o la ansiedad o la evitación es persistente, y dura al menos seis meses o más.

- El miedo o la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

*Fuente: American Psychiatric Association

 

Independientemente del elemento alrededor del cual gire la fobia (animal, situación, objeto, etc.) y de su origen como veremos más adelante, en una fobia tiene lugar un círculo vicioso que la refuerza y mantiene, el cual se produce de la siguiente manera:

1. Un estímulo (animal, situación, objeto, etc.) inicialmente neutro se condiciona –esto es, pasa a ser psicológicamente significativo– negativamente. Por ejemplo, volar en avión, algo normalizado e incluso atractivo en nuestra cultura, pasa a ser vivido por la persona como amenazante (aparecen pensamientos de catástrofe o síntomas físicos de ansiedad).

2. Como le resulta tan desagradable, la persona evita la situación que le ocasiona miedo (por ejemplo, decide coger el tren en lugar del avión). Al evitar la situación, la parte de nuestro cerebro que se encarga de gestionar las alertas entiende que la amenaza ha pasado y la ansiedad desciende casi inmediatamente, lo que produce alivio, pero desafortunadamente también provoca que el estímulo quede grabado en nuestra mente como algo que es necesario evitar.

3. La siguiente vez que la persona se enfrenta a la situación, su miedo es aún mayor que la anterior ocasión, puesto que el cerebro “recuerda” que es algo amenazante porque causa ansiedad, y llevará a la persona a evitar la situación de nuevo, lo que gradualmente va reforzando más y más el trastorno. Finalmente, muchos y muchas pacientes acaban experimentando lo que suele llamarse “miedo al miedo”, pues ya no temen únicamente al estímulo original de la fobia (el avión en este caso), sino a tener miedo en sí mismo, lo que aumentará la limitación y el sufrimiento de la persona.

 

Origen de las fobias

En ocasiones no es posible determinar un inicio claro de una fobia, pues cuando existe un episodio traumático (por ejemplo, el ataque de un perro) a partir del cual aparecen los síntomas, el diagnóstico más acertado suele ser el de Trastorno por Estrés Post-traumático, que aunque comparte con la fobia algunos de sus síntomas, se diferencia en otros.

Algunos enfoques teóricos apuntan a que los comportamientos fóbicos pueden deberse al desplazamiento de la angustia que producen situaciones de conflicto emocional, hacia situaciones más específicas y aparentemente más tolerables, como son las que se concentran en objetos o entornos físicos. De esta manera, inconscientemente tenemos una sensación de mayor control sobre el problema, ya que se encuentra localizado en algo que podemos evitar activamente. Por ejemplo, un recién ascendido ejecutivo de una importante compañía puede haber desarrollado una fobia a volar en avión, algo crucial para el desempeño de su nuevo puesto, porque en su fuero interno no se siente preparado para esa responsabilidad. Y, sin embargo, no tiene conciencia de lo que le sucede en realidad.

En ciertos casos también puede haber jugado un papel importante el modelado por parte de los padres o las figuras de referencia de la infancia. Si dichas personas se encontraban limitadas por sus propios miedos frente a situaciones habituales de la vida cotidiana o de la interacción social, pudieron trasladar al niño o niña el mensaje de que el mundo resulta amenazante, y favorecer así sin saberlo las futuras conductas fóbicas.

Como una muestra más de la complejidad que puede esconder una fobia, éste trastorno también podría haber aparecido tras la muerte de un ser querido, como parte de un proceso de duelo. Quizá es el resultado de desplazar la angustia como veíamos más arriba, o bien la persona fallecida suponía el sostén de algunas experiencias psicológicas (seguridad en el futuro, autoconfianza y autoimagen positivas, etc.) que resultan difíciles de sostener para la/el paciente por sí misma/o.


Por todo lo expuesto, en la terapia psicológica es importante no abordar a la ligera una fobia, por más que parezca un trastorno “simple”. Además de aplicar las técnicas necesarias para su progresiva resolución, será imprescindible atender de manera integral al estado psicológico y emocional de la persona, con el objetivo de prevenir el futuro desarrollo de otros problemas y promover el mayor estado de bienestar.