Consulta de Psicología Carmen Lidia García Huerta

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Estrés

Actualmente oímos hablar con frecuencia del estrés, y de hecho ya lo hemos incluido en nuestro lenguaje más cotidiano (“estoy estresado/a”), lo que a veces nos lleva a normalizar y restar importancia a los síntomas de estrés que percibimos en nuestro cuerpo, nuestro estado de ánimo o la manera en que nos relacionamos con las demás personas, a pesar del malestar que pueden estar ocasionándonos.

Estrés

  “Me meto en la cama pero no puedo dormir, repaso todo el rato lo que he hecho en el día o lo que tengo que hacer al día siguiente...”

“No llego a las cosas, siempre ando corriendo de un sitio a otro, pero con la sensación de no cumplir con nada”

“Me duele la cabeza casi todos los días... luego llego a casa y los niños me sacan de quicio, hasta que acabo pegándoles un grito y se callan, pero después me siento fatal”

“Ahora que he conseguido el trabajo que siempre había soñado, no logro concentrarme y creo que no estoy rindiendo como debería”

“Me siento agotada todo el tiempo. Cuando me levanto por la mañana y pienso en el día que tengo por delante, me parece interminable”

“Estoy enamorado de mi mujer, pero desde hace un tiempo no funcionamos en la cama, no sé qué me pasa...”

 

Como vemos, los síntomas de estrés, tanto físicos como psicológicos, son muy diversos y pueden convertirse en problemas de salud cuando la situación de estrés se cronifica:

Síntomas físicos

Presión arterial alta

Insuficiencia cardíaca

Diabetes

Pérdida o aumento de peso

Problemas de la piel, como acné o eczema

Problemas menstruales

Problemas digestivos, diarrea o estreñimiento

Dolores de cabeza

Problemas sexuales

Tensión muscular, contracturas

Insomnio o exceso de sueño

             

Síntomas psicológicos

Ansiedad

Depresión

Baja autoestima

Irritabilidad

Problemas de memoria

Dificultades para concentrarse

Cansancio mental

Desmotivación, sensación de impotencia

Problemas en las relaciones familiares y sociales

Consumo de alcohol o drogas

            

El estrés, aunque inicialmente es una respuesta natural del organismo y de la mente ante posibles amenazas y demandas del entorno, se convierte en un problema de salud cuando forzamos la maquinaria de nuestros sistemas de adaptación, sosteniendo esta respuesta en el tiempo, pero sin resolver realmente la situación que lo desencadenó.

Por otro lado, sufrimos estrés cuando nuestras herramientas fisiológicas y psicológicas se ven desbordadas por las exigencias de nuestro medio, o bien cuando creemos que debemos responder a determinadas exigencias que en realidad nos estamos imponiendo nosotros/as mismos/as. En este sentido, muchas veces no se trata de cambiar lo que sucede a nuestro alrededor (que con frecuencia no está bajo nuestro control), sino más bien cambiar la manera en que enfocamos nuestra relación con el mundo.

   

Podemos identificar, por tanto, dos fuentes principales de estrés.

La fuente externa, más visible y comúnmente más fácil de detectar, se refiere a una sobrecarga de tareas o funciones que debemos desempeñar en nuestro día a día. Los orígenes pueden ser múltiples: familia, trabajo, estudios, rendimiento deportivo... y en muchas ocasiones se solapan unos con otros.

También puede suceder que una única demanda externa colapse nuestros recursos de afrontamiento, como es el caso de las personas que cuidan a familiares dependientes, pues están expuestas a una situación de cansancio físico, desgaste psicológico y emocional, y frecuentemente aislamiento y pérdida de actividades gratificantes.

Otro origen externo de estrés, menos conocido, viene dado no tanto por nuestras obligaciones cotidianas, sino por la configuración actual de la propia cultura. Por ejemplo, nuestro ocio, en gran medida basado en medios audiovisuales y nuevas tecnologías (cine, series, videojuegos...), cada vez es más acelerado, pues nos transmite progresivamente más información en menos tiempo. Este enfoque del ocio sobreestimula e hiperactiva nuestro cerebro, restándole un espacio necesario de asimilación y descanso. Por otro lado, un uso inadecuado de las redes sociales o del Whatsapp, está generando en muchas personas una sensación de exposición constante a las demandas de los/as demás, de mala gestión del tiempo, y de interferencia con otras actividades como el trabajo u opciones alternativas de ocio.

     

Una fuente interna de estrés, por el contrario, resulta más difícil de identificar, ya que nos hace normalizar exigencias que provienen de nosotras/os mismas/os y que no se ajustan a la realidad, o bien no son adecuadas para nuestro bienestar psicológico.

Estas autoexigencias suelen tener su origen en creencias erróneas o distorsionadas, muchas veces ocultas en la profundidad de nuestro inconsciente (el lugar donde “guardamos” todo aquello que nos resulta demasiado doloroso, vergonzoso o difícil para gestionarlo en la conciencia). Por ejemplo, un joven expuesto al estrés de aprobar una ingeniería a pesar de que nunca se le dieron bien las matemáticas, en el fondo puede estar movido por la creencia de que sólo será merecedor del amor de sus padres si estudia la carrera universitaria que ellos desean.

Otras creencias erróneas derivan de estereotipos y mitos que circulan en nuestra sociedad. Encontramos un ejemplo frecuente en madres trabajadoras que, al llegar a casa, se ocupan casi en exclusiva del cuidado de los niños y de las tareas domésticas porque consideran que, si comparten estas funciones con su pareja, están fallando como mujeres.

    

En cualquiera de los casos, una terapia psicológica crea el espacio idóneo para comprender qué nos ha llevado a la situación de estrés y hacer los cambios necesarios para recuperar nuestro bienestar. Algunas veces esto supondrá una reorganización de nuestro día a día, diferenciando lo que es prioritario de lo que no lo es, e incorporando un elemento de calma y control a nuestras vidas. En otros casos, será preciso ahondar y cambiar el significado profundo que tienen nuestros actos cotidianos, de cara a liberarnos de exigencias y reproches que suponen un obstáculo para nuestra felicidad.